Según Bloomberg -compañía estadounidense de asesoría financiera, software, data y media bursátil- en una década Google, Amazon, Apple, Facebook y Microsoft han comprado más de 500 empresas. Además, solo en Estados Unidos, la mitad del comercio electrónico pasa por Amazon. ¿Qué significa esto realmente? Más detalles, a continuación.

En la actualidad, siete de las 10 empresas más valoradas mundialmente son tecnológicas. Su poder e influencia es un hecho y ante este escenario es normal preguntarse, ¿qué consecuencias tiene que pocos actores controlen el mundo digital, del que tanto dependemos?

Sin ir más lejos, hace pocos días hubo una caída mundial de Facebook, Instagram y WhatsApp, lo que nos hace reflexionar: ¿Realmente podemos vivir sin tecnología? Algunos se resisten y son parte del tecno-rechazo (techlash, en inglés). Y por eso, muchos políticos de distintos países han decidido poner límites planteando propuestas regulatorias.

Pocos actores dominan el mercado digital

Es un hecho. Y es que pocos actores dominan el mercado digital. ¿Qué significa esto? Un impacto es una de las bases del sistema económico de libre mercado que ha elegido Occidente: la competencia justa. Desde ahí, la Oficina Federal Antimonopolio de Alemania acusó a Facebook de posición dominante y abuso; en Reino Unido, a su vez, el Parlamento publicó un informe donde declara que no se debe permitir que las grandes empresas tecnológicas se expandan de manera exponencial sin restricciones.

El tema es tan relevante,  que un grupo de expertos creado por el Gobierno británico para analizar la competición digital apostó por la competencia a través de políticas enfocadas a favorecer la innovación y evitar la concentración. Por su parte,  en Estados Unidos se propuso, por el contrario, actuar directamente contra los ‘Gafa’ (Google, Amazon, Facebook y Apple), atacando su posición de poder. ¿El modo? Reducir su tamaño entre sus líneas de negocio.

¿Qué se critica?

Básicamente la preocupación es que estas empresas de tecnología abusan de su posición mediante el anuncio de manera privilegiada de sus propios productos en sus plataformas, y además compran a sus competidores -como lo hizo Facebook con WhatsApp o Instagram-, impidiendo competencia y haciendo más difícil que pequeñas ‘startups’ concurran en el mercado.  ¿La apuesta mundial? Frenar estas prácticas y deshacer estos conglomerados.


Es importante saber que estas medidas no son nuevas. Acabar con la dominación del mercado es algo que ya se ha hecho con los monopolios naturales de compañías telefónicas, eléctricas o de transporte. Y bueno, pese a la resistencia que este tipo de medidas puede generar, es difícil pensar que no se deba actuar desde las instituciones públicas cuando el poder de estas compañías no ha conocido límites desde su creación.

¿Cuáles son los desafíos futuros?

Cómo hacer que regulaciones específicas, no acaben siendo injustas para el resto o decidir si se regula el comportamiento o el mercado, y hacerlo de manera ágil para que las normas lleguen a tiempo. Lo cierto es que la disparidad de modelos de negocio y la innovación permanente hacen que no sea un entorno fácil de regular, pero el esfuerzo vale la pena.

Al respecto, Rafael Chagas, Co-Founder & CEO de Circle, declaró que: “Hay que reflexionar en un mundo que avanza con gran velocidad. El reto es ser capaces de aprovechar el potencial de la tecnología para garantizar el bienestar, junto al crecimiento económico, la inclusión y por supuesto la innovación”.

Fuente: Agenda Pública, España.