Por si no lo sabías, se trata de aquellas que utilizan la tecnología y la innovación, junto al resto de recursos, para promover con eficiencia un desarrollo sostenible y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Ciudades inteligentes o “smart cities”. Muchísimo se habla de ambos conceptos, pero ¿sabemos realmente qué son y cuáles son sus características? A nivel global, hay acuerdo en que se trata de ciudades que a través del uso de la tecnología, entregan servicios tradicionales y resuelven temas urbanos.

Además, es importante añadir que una ciudad inteligente es aquella que, entre otras cosas, facilita la movilidad, mejora los servicios básicos y es sostenible y sustentable. Al respecto, Alejandra Vidal, autora del libro Ciudad Verde, detalla que: “Toda ciudad que quiere ser inteligente debe ser sustentable. Idealmente poner en práctica los barrios de 15 minutos que existen en Estados Unidos, donde tú sin tener que trasladarte tienes servicios básicos a tu alcance, caminando para obtenerlos. Así evitas usar automóvil o transporte público disminuyendo la huella de carbono. Todo, con apoyo de la tecnología, debe transitar hacia lo sustentable. Una ciudad inteligente tiene que adaptarse a las necesidades y una de las grandes hoy en día tiene que ver con mejorar el medioambiente. Vegetación nativa, eficiencia, energías limpias y recolección de aguas grises, pues las smart cities buscan la eficiencia”.

Volver al origen

Otro punto relevante a considerar, es que las ciudades romanas eran inteligentes. ¿La razón? Utilizaban la tecnología para facilitar la vida de los ciudadanos que las habitaban, pues entre otras cosas, disponían de acueductos y de sistemas de evacuación de aguas residuales. En este sentido, los objetivos principales de una ciudad inteligente son mejorar la eficiencia de sus políticas, reducir al máximo los residuos y molestias, fomentar la calidad social y económica y maximizar la inclusión social.

Tecnología al servicio del bienestar común

Desde Circle reconocen que la tecnología es clave. El big data, las aplicaciones móviles y la industria 4.0, entre otras cosas, están mejorarando la eficiencia de las ciudades, si sabemos utilizarlo de manera inteligente. En este sentido, una ciudad puede gestionar la tecnología para mejorar la vida de las personas y más concretamente, para conseguir beneficios como contribuir a la mejora del medioambiente, ahorrar costos a sus ciudadanos, optimizar los servicios públicos, mejorar la transparencia en la gestión de las administraciones; y mejorar la comunicación con los ciudadanos”, detalla Michelle Senna, Gerente de marketing digital de Circle.

¿Cuáles son los requisitos para ser smart city?

De acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se deben reunir estas condiciones:

-Desarrollo económico, social y medioambiental sostenible y en armonía.
-Gestión óptima de los recursos naturales a través de la participación de los ciudadanos.
-Ciudadanos e instituciones comprometidas con la ciudad.
-Infraestructuras e instituciones dotadas de soluciones tecnológicas para hacer la vida de los ciudadanos más sencilla.

¿Qué ámbitos abarcan las ciudades inteligentes?

-Medio ambiente: Sistemas que permitan el ahorro de energía, realizar un consumo eficiente del agua, fomentar el reciclaje, reducir la emisión de gases nocivos, fomento del uso de vehículos eléctricos públicos y privados .

-Sanidad: Telemedicina, teleasistencia, gestión de datos e historiales de pacientes, alertas a los servicios de emergencias.

-Urbanismo: Gestión eficiente del tráfico, optimización de rutas del transporte público, infraestructuras sostenibles, nuevos sistemas de alumbrado público con tecnologías LED y adaptaciones del consumo, riego automático e inteligente de jardines.

-Administración y gobierno: Sistema de administración electrónica, plataformas de pago online, entornos iCloud, banda ancha para teléfonos móviles y wifi público gratuito.

-Turismo y ocio: Aplicaciones para facilitar las visitas turísticas, como guías de ocio y consumo para buscar lugares de compras y restaurantes.

¿Sabías que la mayoría de las aplicaciones de las smart cities se rigen por un control de sensores habilitados por las ciudades para realizar mediciones de datos? Sí, y gracias al big data, se pueden cruzar y gestionar grandes bases de datos y elaborar modelos predictivos.